Tras 17 meses en el Polo Sur es difícil recordar la sensación que produce la camiseta empapada por el sudor al pegarse sobre la piel. Me acuerdo que antes odiaba esos días de verano donde el único consuelo consistía en una toalla, unas cholas y un cigarrillo con amigos en la playa. Pero bueno en solo 3 semanas estaré de nuevo en Fuerteventura contigo, con papa y con Alex para pasar la Navidad, en serio, los echo mucho de menos pero me reconforta saber que ya cada vez queda menos para terminar lo que hemos venido a hacer aquí...joder...no estudié medicina para esto, pero es una oportunidad importante para mejorar en mi profesión y para...
La luz se apagó cuando la puerta se abría de golpe y un grito desgarrador ocupaba la sala donde Fran escribía en su portátil.
-¡Mierda Luis! Son las 3 de la madrugada como se te ocurre darme este susto cabrón...
-Lo siento Fran pero sabes que me es imposible resistir a la tentación de dar un buen susto, además...quieren que vayamos a la central así que ponte un abrigo y preparate para pasar algo de frío porque creo que allí fuera pasa algo gordo.
-Siempre pasa lo mismo tío, joder...enserio estoy harto de esto ya...además estaba escribiendo un e-mail para mi madre.
-Te aguantas...venga, vamos.
Fran y Luis salieron del complejo de viviendas prefabricadas forrados con varias capas de abrigos polares que, de no ser porque caminaban sobre una plataforma de 900 metros cuadrados de alta tecnología, se podría pensar que se trataba de dos simples esquimales.
Mientras charlaban entre ellos dirección a la central donde se encontraban reunidos todos los directores de la misión en la que se encontraban, Fran se encendió un Coronas y dio una larga calada a su cigarro.
-Que raro. Dijo Luis. -Parece como si estuvieran exhibiendo la copa del mundial de fútbol. Y se rió.
-Si, es extraño, normalmente cuando nos necesitan esto esta vacío pero hoy esta lleno de gente.
Atravesaron la cortina de cuerpos humanos entrando por la puerta grande principal y subiendo las escaleras se dirigieron a la sala de audiovisuales donde les dirían todo lo que debían saber.
Fran y Luis eran dos amigos de la facultad de medicina que perdieron el contacto en el momento en que Fran decidió especializarse en endocrinología y Luis se fue al norte de Canadá a terminar su tesis sobre como se comporta el organismo a bajas temperaturas. Esa era la razón por la que se encontraba allí. Su tesis había sido impresionante y ya que la misión consistía en desenterrar del hielo una ciudad era aconsejable la presencia de Luis, dado que era posible que entre el hielo hubiera cuerpos humanos. En cambio, la presencia de Fran era un misterio, nunca estuvo seguro de para que lo querían allí. Pero bueno, lo llamaron tras la recomendación de su amigo Luis y aceptó sin dudarlo. No está el mundo para rechazar ofertas de trabajo. el era un científico y este absurdo trabajo estaba atando sus alas.
No es lo mio. Definitivamente no es lo mio curar simples resfriados. Se lamentó finalmente Fran.
La voz de su amigo lo devolvió súbitamente a la realidad.
-Fran tio, parece que al final tenemos trabajo.
-¿Como?...emmm...no...no estaba haciendo mucho caso la verdad. -Se disculpó Fran.
-Pues eso, que las excavaciones de hoy dieron su fruto. Han encontrado el techo de lo que parece ser la capilla del pueblo. Por desgracia se desplomó una parte del techo...pero Sohr ha dicho que tanto tu como Hex y yo debemos estar allí cuando aparten los escombros.
-Ok, yo me voy a dormir.
-Bueno, veo que no has prestado mucha atención a la charla...jeje.
-¿A que te refieres Luis? Esa risita tuya pone los pelos de punta...
-Al parecer dentro de la capilla hay un hombre congelado. Lo raro es que esta de pie, con los ojos entreabiertos...pero eso no es todo. Esta lleno de sangre por todos lados...y tiene un agujero del tamaño de un balón de Fútbol en el abdomen tío...es escalofriante...si no fuera por que estaba congelado se diría que aún sigue vivo...
-Creo que debemos dormir... -Sugirió Fran-.
-Tranquilo Fran...ya se sabe...estos que excavan son como marineros siempre exagerando.
Exagerando o no, no me hace mucha gracia enfrentarme a un cadáver con tremendo agujero en el estómago...ya esté vivo o muerto. Y con ese pensamiento debajo del pelo, Fran atravesó nuevamente la marea de cuerpos humanos con la leve sensación de que Luis no parecía del todo calmado. Eso también le ponía los pelos de punta. Pero quizás hoy exista una razón para la intranquilidad de su antiguo y actual compañero.
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